La Región.-
Terreno de juego del Couto en malas condiciones. Partido final de esta etapa del recinto, antes de ser remodelado. Lleno total en la grada de tribuna con bastante público en la preferencia. Unas tres mil personas que dejaron en taquilla algo más de quinientas mil pesetas.
CEA: Tino, Manix, Pepe, Dopazo, Keita, Celso, Vitín (Sindo), Tacoeiro, Víctor, Dalama y Saleta (Sobrado).
ALLARIZ: Suso, Luigi, Farruco, Regal,Arias, Poli, Borrajo (Ángel), Rafa Ríos, Tino y Fofi.
Arbitro Óscar Sanchez Yánez, con Nonito y Félix. Sabe hacerlo bastante mejor.
1-0 a los 13 minutos. Rechace de un córner que llega a Dalama que marca tras disparar al borde del área.
2-0 a los 28 minutos. Saleta recibe un balón completamente solo, aprovechando un error de marcaje, se interna y bate a Suso.
2-1 a los 33 minutos. Rafa avanza en posición más que dudosa y al entrar al área es derribado. El penalty lo lanza Arias, marcando.
TEXTO: FERNÁNDEZ SOBRINO
FOTOS: CUDEIRO JR
El partido final de la Copa Diputación entre Cea y Allariz había de quedar sentenciado en el primer tiempo. Fue en este período cuando llegaron los goles. Primero marcó el Cea por dos veces y luego acortó distancias el equipo que había de ser el vencido.
El terreno de juego y los nervios.
Se supone que llegar a una final es para un jugador modesto algo así como alcanzar el máximo de sus esperanzas deportivas. Para muchos, el fútbol acabará en esta categoría, aunque es cierto que hay otros que tienen todavía fundadas esperanzas de hacer algo en el balompié, porque está todavía en edad de intentar algo más que jugar en categoría preferente.
Por eso el nerviosismo tiene que hacer mella en todos. También cuando se ven envueltos en la responsabilidad que esto entraña, al notar un expectación tan amplia como la que había en el Couto el sábado, con más de medio millón en taquilla.
Unos nervios que agarrotan, quehacen funcionar de forma imprecisa, pero más cuando uno quiere rodar el balón y se encuentra con un campo tan incómodo como es el del Couto, desigual, y aunque se había vertido sobre él algún agua, que es la única manera de combatir sus desigualdades, la pelota no se deslizaba como se pretendía.
Luego, otro factor fundamental, las dimensiones, que es algo que los jugadores tienen que extrañar, que si bien es cierto que le daban gran libertad de movimientos, también es cierto que por momentos unos y tros bajaban en su rendimiento, daba la sensación de venirse abajo, al menos, en el terreno que cedían a los contrarios.
El Cea, impetuoso
Nunca habíamos visto jugar al Cea. Para nosotros era importante el verles evolucionar, porque se trataba de un equipo que había sido el "coco" de la competición de primera regional, en la que habían sido campeones llegando casi al final sin haber conocido la derrota.
Nos ha parecido ver en el Cea una virtud principal que es la moral de equipo. Forman un extraño bloque que empieza en la grada donde todos animan y termina en el campo donde todos a una van hacia el contrario. Es de esos equipos que llevan al pie de la letra aquella premisa futbolística de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Y en el Cea parece que todos salen convencidos de que para ganar, hay que salir a vencer. Cuando en este fútbol de hoy. tanto se lleva eso de que para ganar, hay que empezar por no perder.
El Cea es un equipo que empuja con una defensa que le da para adelante en primer lugar, pero procurando canalizar el juego. Que tienen en el centro del campo hombres como Tacoeiro y Dalama que empujan de verdad, mientras atrás todos resuelven, pero hay algunos como Celso que le echan una gana especial, una garra que es muy necesaria, pero es que luego en el ataque Vitín, Víctor y Saleta se mueven con una tremenda facilidad . Pero de todo ello hay que anotar como sobresaliente el sentido que tienen de la verticalidad, de ir derechos a la portería contraria desde cualquier lugar del terreno desde donde arranquen.
No obstante nos ha parecido que el Cea ha acusado cierto desfonde físico en buena parte del primer tiempo y otras fases del segundo. Funcionaban a rachas, como si precisara darse un respiro para tomar el impulso preciso para lanzar un nuevo zarpazo. De todas formas, cuando contaban con dos goles a favor daba la sensación de que tenían el partido y la final más que ganada, porque el Allariz andaba roto por los nervios, por el escaso sentido de la penetración de su gente, por el despiste en suma que se apreciaba en el equipo en todo el primer período. Y menos mal que pudieron acortar distancias con un gol conseguido a base de penalty providencial, un tanto injusto, pero que el fútbol es así, tiene estas cosas.
Los alaricanos, irregulares.
Con respecto a los hombres de Meiriño hay que hacer notar que tuvieron muchos momentos flojos, desordenados, en los que canalizar el juego les resultaba difícil. Uno entiende que no puede ser fácil cuando el contrario tiene esa forma de jugar del Cea, que van como locos, pero deportivamente por el balón....
* transcrito literalmente del diario.

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